No sé quina veu de núvol mut
vibra dins meu: com un cel estrany
en un dia de son confús;
o un eco d'un pou profund, que s'allarga i repeteix
molt llunyà, i en algun cim desdibuixat desapareix;
porto el sentiment fermat d'un altre dia eixut
que romandrà amagat al si de la memòria:
si més no, he estat vençut
de manera transitòria.
Doncs heus aquí el delit de vol
que m'arrossega mesurat
pels ribatges del teu cor
que el coratge m'ha atorgat.
sábado, 16 de junio de 2012
miércoles, 13 de junio de 2012
La Granja
Cuando me dijo que se iba de viaje, de hecho lo hacía dos o tres veces al año y nada más conocerlo se había marchado al cabo de un mes, a Argentina, por cierto, sentí que me vaciaba. Decidí estar muy ocupada, pero no tuve suerte, y pensaba que haberlo conocido había sido un error cuando me enteré de que habían reeditado el segundo libro de Henry Third sobre el Tarot y los descreídos. Ya había encontrado en qué entretenerme. Busqué en Google toda la información posible sobre este sujeto y me fijé en su foto. Era algo mayor, de ojos redondos, barba espesa pero recortada y pelo sospechosamente no canoso. Llamé por teléfono a mi editora y consiguió ponerme en contacto con la jefa de prensa de la editorial It's not possible, y ésta, a su vez, me prometió una entrevista con Henry Third.
La noche que me citó, yo estaba un poco nerviosa, quizás porque me advirtió que tenía una cena literaria y que estaría encantado de que la compartiera con su grupo de amigos. Pensé que era mejor no utilizar la grabadora, demasiado forzado para la ocasión tratándose de una reunión de literatos, la mayoría aficionados, según me informó, pero que ya llevaban tres años reuniéndose y disfrutando de su hobby en común.
Me presenté con un vestido rojo ceñido que compré la misma tarde, en cierto modo porque formaba parte de mi terapia de entretenimiento, zapatos de tacón-vértigo y un bolso pequeño de mano, que no obstante pude colgar, gracias a su cadenita bastante larga, de mi hombro izquierdo y cruzarlo entre mis dos pechos, yendo a parar, finalmente, recostado en mi cadera derecha, dando libertad a mis manos, a pesar de su nombre, y confiriéndomela a mi misma (qué tonteria!). Estuve tentada de ponerme un turbante a juego con mi atuendo y utilizar como tarjeta de presentación un carta del Tarot (el colgado, por ejemplo), pero pensé que a Henry Third no le haría gracia alguna y que ello significaría empezar con mal pie.
Cuando entré en el restaurante ya estaban todos. Diez mujeres y siete hombres, entre ellos Henry Third.
Lo que pasó esa noche, tengo que contarlo.
La noche que me citó, yo estaba un poco nerviosa, quizás porque me advirtió que tenía una cena literaria y que estaría encantado de que la compartiera con su grupo de amigos. Pensé que era mejor no utilizar la grabadora, demasiado forzado para la ocasión tratándose de una reunión de literatos, la mayoría aficionados, según me informó, pero que ya llevaban tres años reuniéndose y disfrutando de su hobby en común.
Me presenté con un vestido rojo ceñido que compré la misma tarde, en cierto modo porque formaba parte de mi terapia de entretenimiento, zapatos de tacón-vértigo y un bolso pequeño de mano, que no obstante pude colgar, gracias a su cadenita bastante larga, de mi hombro izquierdo y cruzarlo entre mis dos pechos, yendo a parar, finalmente, recostado en mi cadera derecha, dando libertad a mis manos, a pesar de su nombre, y confiriéndomela a mi misma (qué tonteria!). Estuve tentada de ponerme un turbante a juego con mi atuendo y utilizar como tarjeta de presentación un carta del Tarot (el colgado, por ejemplo), pero pensé que a Henry Third no le haría gracia alguna y que ello significaría empezar con mal pie.
Cuando entré en el restaurante ya estaban todos. Diez mujeres y siete hombres, entre ellos Henry Third.
Lo que pasó esa noche, tengo que contarlo.
domingo, 10 de junio de 2012
Peregrinus Ubique
Que sean mis pies descalzos
y mi alma pasajera
Que sea mi corazón
de paso palpitante
Que me lleven a Perusa
o a la roca de Espoleto
y levite sin peso
los caminos de tu voz
Desnuda de la vida
sin más límite que andar
translúcida en el aire
sueño mi yo sideral
Música reverbera
de piedra vitrificada
donde otros dejan huella
de la razón humana
Que sean mis tuyas manos
el mirar de mis tus ojos
el galopar de tus mis sienes
las puras llamas del viaje
y mi alma pasajera
Que sea mi corazón
de paso palpitante
Que me lleven a Perusa
o a la roca de Espoleto
y levite sin peso
los caminos de tu voz
Desnuda de la vida
sin más límite que andar
translúcida en el aire
sueño mi yo sideral
Música reverbera
de piedra vitrificada
donde otros dejan huella
de la razón humana
Que sean mis tuyas manos
el mirar de mis tus ojos
el galopar de tus mis sienes
las puras llamas del viaje
lunes, 4 de junio de 2012
Saint-Cirq-Lapopie
Terciopelo rojo de geranio
que acaricias sobre verde mis pies descalzos,
sube hasta la mesa de mármol y
respira junto a mí mi aire.
Mira a lo lejos el río Lot
con su barco que surca el meandro
y dime si ves las adelfas
allá, a su lado, saludando.
Siente por mí, que yo sí puedo,
sin voluntad de irme, que ya me quedo
al sol de la mañana,
¡Cómo te espero!
que acaricias sobre verde mis pies descalzos,
sube hasta la mesa de mármol y
respira junto a mí mi aire.
Mira a lo lejos el río Lot
con su barco que surca el meandro
y dime si ves las adelfas
allá, a su lado, saludando.
Siente por mí, que yo sí puedo,
sin voluntad de irme, que ya me quedo
al sol de la mañana,
¡Cómo te espero!
miércoles, 23 de mayo de 2012
Any 12
L'Emil
Sobresortia de la seva cara el nas, ample de base, amb els narius oberts, però per sort amb la paret central, iniciada entre ull i ull, recta i acabada amb punxa obliqua abocada al sud, la qual cosa facilitava la no visió de l'interior dels forats nasals, a no ser que aixequés el cap mirant el sostre de la sala. Si això succeís, segurament podríem tenir accés a les seves idees circulant en ràpid circuit tancat, donant moviment al cervell tou i perfectament adaptat al primerenc segle XXI.
L'estructura òssia era fina, com els llavis, prims i intel.ligents, marcats ambdós costats per dues petites carreteres verticals. Els ulls ocupaven les conques i marcaven, vius i il.luminats, el ritme del broll de paraules que es colaven en totes les oïdes. El front, ample, permetia fer escalada de risc abans d'arribar al cim, ben clenxinat i de color blanc.
Europa s'havia perdut i calia plantejar-se la possibilitat de que tot el que s'havia viscut fins aleshores ja no era vàlid. Per poder tenir un dibuix de quelcom que ja no existia i que encara no existia calia esborrar esquemes mentals, una i altra vegada, i fer un traç fi o gruixut, continuo o intermitent.
Li venien ganes de despullar-se, de plegar la roba i deixar-la damunt de la cadira, de posar-se dempeus damunt del gegantí paper blanc, de regalimar mans i extrems inferiors de tinta negra, de moment, i deixar fluir l'instint i també el coneixement de tants anys d'història.
Quan va sortir de l'estudi, el sol el va colpejar satisfactòriament. Ara calia agafar el cotxe, decidir quina ruta era la més adient per a no trobar massa trànsit i arribar puntual a la cita amb l'Anna.
lunes, 21 de mayo de 2012
Per avui, ja en tinc prou
Es va aixecar del llit i va sortir al negre. Les herbes altes li fregaven la pell dels turmells, descalça com anava. Les rodes del cotxe s'aferraven als revolts suaus de la carretera de platja. El fullatge de les palmeres es movia contundent, una darrera l'altre, premuda com anava al volant. A cada rotonda dibuixada encara de lluny, perdia la imaginació en línia recta i a cent. Reduïa quan arribava.
El vent la penetrava. El cansament la feia revifar. Li agradava caminar sense mitjons ni sabates. A ell no. Primer el tacte era d'asfalt, de terra seca i dura amb pedretes (ja no era primer), de rajoles, de sorra tova, de llençols d'adúlter. Trepitjava el fre quan veia ja de morros el radar. Baixava la finestra i sentia la fredor a les galtes.
Definitivament, era la vida dels altres.
Mateix escenari, dos sentits diferents, dos mitjans distints, un mateix somni. Absència. Només la nit, el vent i jo.
El vent la penetrava. El cansament la feia revifar. Li agradava caminar sense mitjons ni sabates. A ell no. Primer el tacte era d'asfalt, de terra seca i dura amb pedretes (ja no era primer), de rajoles, de sorra tova, de llençols d'adúlter. Trepitjava el fre quan veia ja de morros el radar. Baixava la finestra i sentia la fredor a les galtes.
Definitivament, era la vida dels altres.
Mateix escenari, dos sentits diferents, dos mitjans distints, un mateix somni. Absència. Només la nit, el vent i jo.
jueves, 17 de mayo de 2012
De soneto
Son tus dedos que en los labios se hunden
mis ansias de licor de terciopelo
ojos trémulos penetran aquellos
aquellos mis ojos no transeuntes
Son mis besos que a tu verso se suben
tus gemidos componen el soneto
de rodillas con saliva sujeto
la desnudez del poema que fluye
Pesa la piel toda seda en mi cuerpo
quiero en mi mar amado submarino
sonamos los dos música sedienta
Salta la savia cenit del concierto
y suelto la risa porque en ti vivo
sexo de hombre, dulzor de poeta
mis ansias de licor de terciopelo
ojos trémulos penetran aquellos
aquellos mis ojos no transeuntes
Son mis besos que a tu verso se suben
tus gemidos componen el soneto
de rodillas con saliva sujeto
la desnudez del poema que fluye
Pesa la piel toda seda en mi cuerpo
quiero en mi mar amado submarino
sonamos los dos música sedienta
Salta la savia cenit del concierto
y suelto la risa porque en ti vivo
sexo de hombre, dulzor de poeta
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